¿Cuántas
veces has descubierto que a los pocos días de estrenar cualquier
mueble o incluso el suelo de tu casa, hay pequeños desperfectos
de los que no te habías dado cuenta? Esto dejará de ser
un problema, porque con las pautas que te vamos a mostrar a continuación,
podras ver los puntos a fijar en la compra de cierta madera.
Es muy fácil ver que, a través del color o de los diferentes
defectos, la madera va perdiendo elegancia. Algunos de ellos se pueden
solucionar, pero muchos otros hacen que este material sea inservible,
por eso, el saber identificarlos es esencial. Como siempre en estos casos,
prevenir es mejor que curar. Para ello es indispensable una buena seleccion de la madera, identificando el uso que se le vaya a dar.
Diferentes imperfecciones
Para que la madera esté en perfectas condiciones, lo más
aconsejable es adquirir una que esté bien seca porque es la que
menos problemas ofrece. La fase de secado es la principal fuente de producción
de defectos como éstos:
• Nudos: se producen en el lugar desde el que
nace la rama y son debidos a la aglomeración de tejido enrevesado,
lo que produce la mezcla de diferentes texturas. Cuando son muy gruesos,
como sobresalen, se convierten en elementos directos para la sierra. Son
muy problemáticos, porque cuando se secan, se desprenden de la
madera y producen en ella agujeros de diferentes profundidades. Además,
reducen la resistencia de este material al mezclar diferentes fibras y
de este modo, la convierten en poco elástica y muy quebradiza.
•
Grietas o fendas: este tipo de defectos se originan cuando la
madera se ha secado de forma rápida. Podemos encontrar grietas
de diferentes tipos, dependiendo de dónde salgan: de corazón
partido (son internas y se dan en la madera que parte del corazón,
surgen en el árbol creciente y se desarrollan en el tronco talado),
de heladura (son exteriores y pasan de la madera blanda a la parte más
seca y dura del tronco, tienen las paredes oscuras cubiertas de resina)
y de desecación (surgen en la madera ya cortada bajo la acción
de tensiones internas en el proceso de extracción de la humedad).
• Corazón descentrado: aparecen en los
árboles que han crecido en pendientes, en un terraplén o
en un lugar donde el viento sopla de forma muy fuerte.
• Cantos: pertenecen normalmente al extremo del
tronco que se sitúa cerca de la madera que está en proceso
de desarrollo. Reducen de forma considerable la calidad de este material.
• Hendiduras de copa: Se suelen dar cuando el
secado exterior se ha producido de forma más rápida que
en la parte interior. Una buena forma para solucionarlo sería desechar
la parte dañada.
• Fibra torcida: se da cuando producen tablones
que van en diferente sentido que el resto. Cuando te encuentres con este
desperfecto es preferible que lo des por inservible, porque causa muchos
problemas.
•
Desolladuras: el problema de la aparición de este defecto
se da cuando tiene gran profundidad, de lo contrario, se puede arreglar,
teniendo en cuenta que puede quedar cicatriz.
• Astillamiento: se trata del hueco que se produce
en alguna o en las dos cabezas del tronco en cuestión ya talado,
por el desgarramiento que se ha producido en la fibra cuando se ha dado
el corte.
• Descolorido: cuando la madera está demasiado
madura, además de provocar su debilidad, también hace que
su color pierda fuerza. Se puede identificar porque cuando se llega a
este punto, aparecen manchas rojas que lo delatan.
• Fibras corridas: cuando la madera está
corroída. Lo podemos identificar fácilmente, porque presenta
rayas blancas, que son hongos que están en el interior. Han llegado
ahí a través de una grieta y producen la invalidez de la
misma.